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La pintura de Carlos Quintana constituye además un testimonio de que aún la producción simbólica de carácter antropológico- -con escasos relevos en el presente- tiene en su persona un importantísimo exponente. El artista ha legitimado metodologías o presupuestos que dejan por sentada la credibilidad de una transición, de una continuidad dentro de esa vertiente histórica del arte cubano. Su obra no sólo se incorpora por propio a la lista de creadores atípicos dentro de la tendencia, en la que sobresalen figuras como Manuel Mendive, José Bedia, Elso Padilla, Santiago Rodríguez Olazábal, sino que la renueva, la reacredita dentro de las concepciones abiertas, multidireccionales de la pintura actual, una pintura que en ocasiones se muestra indiferente, incrédula,  ante ciertos legado de la tradición. Un elemento sui generis en su obra, que no ha estado presente en otras producciones de este corte, es que se rompe toda la solemnidad del trueque, del intercambio artístico entre los fundamentos míticos y seculares, todo el aparente hieratismo que pudiera existir entre determinadas interpretaciones proverbiales y corrientes. La carga metafórica de la realidad no atenta nunca contra la insinuación mítica, sugestiva, y viceversa. Otro aspecto novedoso es que su trabajo establece una complementación, un diálogo formal, tropológico, entre determinados emblemas provenientes del universo religioso africano y oriental. Podría pensarse, incluso, que la única razón que justifica es la extroversión desembarazada, libre de toda la herencia simbólica que acompaña al artista; sin embargo, pienso también que constituyen elementos claves para la invención de un universo propio, con sus códigos y señales, para la consumación de un cifrado  paradojal, en el que la anarquía alcanza prominencia, significado. A partir de esa dirección y sobreabundancia de artificios culturales e históricos, sus obras improvisan nuevos argumentos, perspectivas para recrear el encuentro, la coexistencia entre lo ancestral y lo contemporáneo, lo divino y lo secular, lo espiritual y lo pagano.

David Mateo. “Espiritual y pagano”. Catálogo de la exposición Q, de Carlos Quintana, Galería La Casona, La Habana, Cuba, 2010.

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